Si hay algo que distingue a los talleres que se mantienen competitivos es su capacidad de adaptación. Y en un sector donde cada milímetro de chapa cuenta, la clave está en la gestión inteligente de los recursos. Para quienes aún no han apostado por un sistema MES (Manufacturing Execution System) especializado en chapa metálica, la pregunta no es si deberían hacerlo, sino cuánto están perdiendo al no tenerlo.
Más que un software, un aliado en la planificación
Los sistemas MES existen desde hace tiempo, pero la mayoría no están diseñados para las particularidades del corte de chapa. Se quedan cortos en precisión y limitan la capacidad de planificación. Un MES especializado, en cambio, permite agrupar piezas según parámetros como tipo y espesor del material, tipo de máquina, orden de venta, cliente y fecha de entrega. Con esto, se pueden mezclar piezas de distintos proyectos para reducir el stock innecesario.
Pero agrupar piezas no es suficiente si no se optimiza el material disponible. Aquí es donde entra en juego el anidado (nesting): algoritmos que calculan la mejor disposición de las piezas dentro de una lámina, combinando diferentes formas y tamaños para aprovechar al máximo cada corte. Si el formato de la chapa cambia, la nueva información se carga automáticamente en el sistema, garantizando trazabilidad y coherencia en toda la operación.
Este nivel de integración va más allá del simple corte. Los códigos de diseño y fabricación se validan antes de empezar, reduciendo errores y evitando costosos desperdicios. Para operaciones con múltiples sedes, un sistema como Lantek Expert 2D CAD/CAM permite que diferentes equipos accedan a la misma información, asegurando que un trabajo pueda iniciarse en un país y finalizarse en otro sin inconsistencias.
Cuando la simulación evita el desperdicio
El trabajo con geometrías 3D añade una capa extra de complejidad. Sin una simulación precisa, se corre el riesgo de desperdiciar láminas enteras por errores de cálculo. Visualizar previamente el diseño, la disposición de las piezas y el proceso de corte permite corregir problemas antes de ejecutar el trabajo, evitando fallos que pueden afectar múltiples órdenes de producción.
La flexibilidad también es clave: contar con la opción de crear anidados manual o automáticamente da mayor control a los operarios, permitiéndoles adaptarse a cada proyecto según las necesidades específicas de producción.
Un sistema MES bien implementado: la memoria del taller
La gestión del proceso productivo no termina en el corte. Para que la eficiencia sea real, el sistema MES debe actuar como el centro neurálgico del taller, recopilando y organizando datos clave. Esto no solo mantiene la coherencia en operaciones con múltiples sedes, sino que facilita la toma de decisiones estratégicas.
Si lo pensamos en términos prácticos, un MES bien diseñado es como el "banquero" de la producción: almacena información sobre pedidos, inventarios de piezas, disponibilidad de materiales y precios en tiempo real. Esto permite asignar recursos de forma inteligente y reducir desperdicios. Por ejemplo, en lugar de desechar sobrantes, un buen MES los rastrea y los reutiliza en futuras producciones. Además, puede prever colisiones y ajustar automáticamente los cortes para evitar fallos.
Datos que impulsan decisiones
Si el MES es el “banquero”, los datos son el activo más valioso. Analizar información de cada proceso permite calcular el rendimiento real de las máquinas (OEE), medir el material procesado frente a las piezas finales obtenidas y anticipar posibles desabastecimientos. También ayuda a tomar mejores decisiones sobre compras de material a futuro, basadas en datos reales y no en suposiciones.
En un mercado donde el desperdicio es un factor determinante en los costos, contar con una visión precisa de los recursos utilizados es una ventaja competitiva. La integración de un sistema MES especializado no es solo una cuestión de eficiencia, sino de rentabilidad.
No todo el software es igual
Existen muchas opciones de MES en el mercado, pero pocas realmente enfocadas en la gestión eficiente del material en la industria de la chapa metálica. El desperdicio de material es un problema real que necesita soluciones específicas. Un buen sistema no solo gestiona órdenes y tiempos de producción, sino que captura y organiza datos clave para ofrecer una visión clara y en tiempo real del negocio.
Las fluctuaciones en el costo de los materiales están fuera de nuestro control, pero la forma en que los utilizamos sí depende de nosotros. Un MES especializado no solo optimiza procesos, sino que convierte cada milímetro de chapa en una inversión bien aprovechada.